Esta vez, si tendré buenos acentos y todo lo que debe sólo porque estoy haciendo esta entrada desde el teléfono.
Para hacer un ahorro inmenso de dinero, comencé a tomar el bus. O mejor dicho, los buses, porque al día tomo 4 buses. Me da mucha flojera, es un trayecto muy largo, pero peor es tener que esperar por ellos. Aunque siempre he tenido paciencia, creo, también me da impotencia y tristeza llegar a una parada y ver como se me fue el bus, porque llegué 3 o 10 segundos tarde. Eso me hace esperar más o menos unos 30 minutos por el otro. Coye, y el hambre es fuerte a esta hora, aunque siempre coma bien.
Puedo decir que ya me acostumbré a tomar los buses, o de eso me convencí. No sólo por el hecho de que ahorro demasiado dinero, sino porque ya se me está haciendo la costumbre de esperar. Incluso, conozco a varios conductores que ya casi ni me cobran el pasaje. Últimamente me he sentido vacío y sin un objetivo claro en mi vida, pero convertí eso en mi meta. Ya que no se que quiero, me enfoco en lo que estoy viviendo. Sólo trabajo y ya. Tomo mis buses y listo. Creo que la espera de buses me ha creado un carácter de disciplina. Eso espero.
08/01/2019